Cuando hay confianza da asco

Cada mañana, durante casi dos años, estuve jugándome el desayuno a los “chinos” con tres compañeros de redacción: al final, echamos cuentas y habíamos pagado cada uno un número asombrosamente parecido de días. Y eso que había mayor cantidad de posibilidades que en el “Piedra, papel, tijeras, lagarto, Spock”…

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