No lea esto; no es para usted

Muchas palabras, y nada que anime a leerlas. No hay un breve resumen, ni unas fotos atractivas; ni siquiera colorines por aquí y por allá. Así que no creo que existan demasiadas posibilidades de que alguien se tome la molestia de leer esta entrada. Empezando porque leer no es algo natural en el ser humano, que prefiere –porque le resulta más sencillo– oir sonidos más o menos melodiosos, contemplar un paisaje, bailar un determinado ritmo, o sencillamente pulsar un botón que le suministre cualquiera de las tres cosas anteriores sin que tenga que levantarse del sillón. Y siguiendo porque el común de los ‘homo sapiens’ apenas tiene una capacidad de concentración de 15 segundos. Ya me está saliendo demasiado largo este párrafo.

Así que, si leer no es sencillo, y además hay miles, millones de cosas que están ahí, en la red, pendientes de que les prestes atención, ¿por qué tendrías que estar perdiendo el tiempo leyendo estas reflexiones? (no me puedo creer que hayas llegado hasta aquí. ¿De verdad que no tienes nada mejor que hacer?).

A pesar de que cada vez hay menos lectores de prensa impresa, ¿sabías que muy poca gente lee más del 35% de un periódico?, y eso que se supone que es su diario, el medio de comunicación que se toman la molestia de bajar a comprar al quiosco para que les mantenga informados de las noticias con el sesgo político que desean. Vamos con otro argumento: hace medio siglo, en los idolatrados Sesenta, cuando nació un servidor y ‘The Beatles’ estaban en pleno apogeo, un anuncio de televisión podía contener entre 8 y 15 imágenes por minuto; en la actualidad, pocos contienen menos de 20 por cada 30 segundos. Los magos del marketing saben que emplear frases con más de cinco palabras es perder el tiempo y el dinero, porque el telespectador medio cambia de canal más de una treintena de veces por hora. Ni siquiera yo, que me las doy de tipo culto, utilizo en mis escritos una quinta parte del rico vocabulario castellano, y hasta sigo golpeándome la muñeca para acuciar a mi hija por las mañanas, o poniendome el puño junto a la mejilla con el meñoque estirado hacia la barbilla y el pulgar hacia la oreja para decirle de lejos a alguien, sin necesidad de palabras, que hablaremos por telefono. ¿Leer? Pero si eso está ya pasado de moda…

Hala, que como creo que a estas alturas ya me debo de haber quedado solo, se acabó lo que se daba. ¿De verdad has leído hasta aquí? Tienes que hacértelo mirar.

Anuncios

2 pensamientos en “No lea esto; no es para usted

  1. No me gusta dar órdenes, pero menos aún que me las den. Así que cuando leí “No lea esto” me dije a mí mismo “¿cómo que no?”. De acuerdo, no tenía nada mejor que hacer. Pero es precisamente en esos momentos en los que, a veces, uno consigue algo inesperado e igualmente satisfactorio, como leer esta entrada, de la que me ha gustado hasta la foto.

    Un abrazo.

Los comentarios están cerrados.