Comenzar por el principio

Tal día como hoy –un 27 de noviembre, no un día soleado, ni un sábado–, pero de hace apenas 16 años, instalé en casa mi primera conexión a la red. Un regalo de Cristina, mi mujer, por entonces –y todavía hoy– dispuesta a sufragar mi entusiasmo por las nuevas tecnologías.

Así que es de ley recordar aquel momento con este otro: la primera entrada de este diario. Un proyecto que nace de un sábado-tarde de aburrimiento y que no promete nada a nadie, ni siquiera a mi mismo. Esto es: habrá entradas cuando las haya, y si no hay nada nuevo que decir estará muerto y/o inmóvil como el alma de los banqueros o el encefalograma de los políticos, respectivamente.

Y de imagen, todo un símbolo. ¿Que por qué un viejo cartel de Burger King? Era, a la sazón, la imagen corporativa de la cadena de comida rápida (1997); tiene un no-sé-que de decadencia, de ídolo caído, que hace la fotografía atractiva por morbosa; y puede que sea como termine también este proyecto, pues la tenacidad y la disciplina no han sido nunca los pilares de mi idiosincrasia. O todo junto. O nada de todo ello. Quién sabe.

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2 pensamientos en “Comenzar por el principio

  1. Te equivocabas, Alter. Aquí estás, después de casi dos años, haciéndonos disfrutar cada día con tus relatos, tus artículos o esas cartelicos tan sumamente aleccionadores. Pero coincidimos en una convicción: en lo muerta que está el alma de un banquero y lo inmóvil que es el encefalograma de un político.

    • Gracias, amigo. Aunque no te recomiendo que andes desempolvando cosas tan antiguas, que pueden aparecer fantasmas y dar mucho miedo jjj

      Un abrazo (del Alterio Felines novato, que ha viajado en el tiempo para responderte 😛 )

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